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Parece razonable pensar que el oftalmólogo le puede diagnosticar glaucoma simplemente midiendo la presión de su ojo (la presión intraocular). De hecho, por muchos años el glaucoma fue definido como “una condición en la cual la presión intraocular es superior a 21 mm Hg (milímetros de mercurio: unidad de medida de la presión intraocular)”. Por lo tanto, el médico simplemente medía la presión para determinar la presencia de glaucoma. ¡Pero esta definición de glaucoma era muy incorrecta! El noventa por ciento de las personas diagnosticadas con glaucoma a través de este método no tenían daño en su ojo relacionado con la presión intraocular, y un tercio de los que tenían daño relacionado con la presión intraocular no eran diagnosticados debido a que su presión estaba por debajo del número mágico de 21 mm Hg.
Ya que el nivel de presión intraocular no indica con seguridad la presencia de glaucoma, ¿cómo se puede hacer un diagnóstico correcto? La respuesta es: “El diagnóstico de glaucoma se realiza detectando la presencia de daño en el tejido ocular producido por la presión intraocular”.
Entonces la pregunta es: ¿cómo el oftalmólogo detecta la presencia de daño en el tejido ocular causado por la presión? La respuesta es: “Con dificultad”. No hay una prueba de embarazo para el glaucoma. No hay un indicador del nivel de aceite. No hay una respuesta fácil.
Una de las cosas que dificulta el trabajo del oftalmólogo es el hecho que, aunque existan muchos signos y síntomas de los diversos tipos de glaucoma, casi todos ellos también podrían estar indicando otras enfermedades, y no precisamente glaucoma. Por
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