Diagnóstico de Glaucoma
George L. Spaeth
Traducción: Dr. Gonzalo Varas, MD
Revisión Técnica: Dr. João França
Lopes, MD
Tanto pacientes como médicos tienden a subestimar el valor
del diagnóstico. Lo más importante en sus mentes
es tener y prescribir un tratamiento efectivo. Y, sin embargo,
la clave para un tratamiento efectivo de glaucoma o de cualquier
enfermedad se encuentra en un diagnóstico adecuado.
“Diagnóstico” suena simple y de hecho, el significado
de la palabra es simple. Diagnóstico significa poner una
etiqueta descriptiva a un problema para poder tomar las medidas
apropiadas para resolverlo.
Desafortunadamente, poner la etiqueta de “glaucoma”
a un conjunto de signos (lo que el médico ve) y síntomas
(lo que le paciente describe) es difícil porque nuestro
entendimiento sobre qué causa glaucoma aún es relativamente
escaso. La definición actual de la enfermedad es la presencia
de daño del tejido ocular aparentemente relacionado, al
menos parcialmente, a la presión del líquido en
el ojo (presión intraocular).
Cuando la definición de glaucoma era “una condición
en que la presión intraocular es mayor a 21 mm Hg milímetros
de mercurio, unidad en que se mide la presión)”,
el diagnóstico de glaucoma era más fácil.
Uno simplemente medía la presión y determinaba si
había o no glaucoma. Pero este método de definir
glaucoma estaba errado. ¡Seriamente errado!
90% de la gente diagnosticada con glaucoma por este método
no tenía daño ocular relacionado a la presión
intraocular y 1/3 de los que sí tenían daño
relacionado con la presión quedaban excluidos porque su
presión intraocular era inferior al número mágico
de 21 mmHg.
Para tener una idea de la probabilidad de que un test que evalúe
un signo en particular (por ejemplo “presión intraocular
mayor a 21 mm Hg”), o un síntoma en particular (por
ejemplo “disminución de la capacidad de ver objetos
que no están derecho adelante”), realmente apoya
el diagnóstico de glaucoma, esto es, la presencia de daño
en el tejido ocular aparentemente relacionado al menos parcialmente
a la presión intraocular, se deben determinar 2 cosas sobre
el test. Primero, ¿cuán sensible es? Esto es, cómo
es el test para encontrar entre los testeados todas las personas
que realmente tienen glaucoma. Segundo, ¿cuán específico
es? Esto es, de todos los que el test detecta como con glaucoma,
¿cuántos tienen realmente glaucoma?
Como al usar el signo “presión intraocular mayor
a 21 mm Hg” para determinar la presencia de glaucoma se
perdían 1/3 de aquellos que realmente tenían glaucoma,
el test no es muy sensible. Su especificidad es aún peor,
ya que más del 90% de las personas con este nivel de presión
no tienen glaucoma.
Si el nivel de presión intraocular es un signo ni sensible
ni específico, ¿cómo se puede hacer un diagnóstico
adecuado? La respuesta, breve pero importante es: “Con dificultad”.
No hay “test de embarazo” para glaucoma. Tampoco cinta
indicadora. No existe ningún test que sea suficientemente
sensible y específico. No existe una respuesta sencilla.
Con esto en la mente consideremos: (1) los 3 principales signos
que el especialista considera para hacer el diagnóstico
son presión intraocular, campo visual y la condición
del nervio óptico; (2) la variedad de posibles síntomas,
como la disminución en la capacidad de ver objetos que
no están derecho adelante, disminución de la capacidad
de percibir movimiento y reconocer color, etc.
Presión intraocular
Como se acaba de mencionar, la presión intraocular por
si sola es virtualmente inútil como signo que indique que
una persona tiene glaucoma. No obstante, es un factor esencial,
ya que el glaucoma es una condición que depende al menos
en parte de la presión intraocular.
Campo visual
Otro factor crítico pero no definitivo es el campo visual
del paciente. Un campo visual reducido es un signo menos sensible
pero más específico que la presión intraocular
mayor a 21 mm Hg. No obstante, si el doctor depende sólo
del campo visual para diagnosticar glaucoma, se perderán
casi todos los casos de glaucoma inicial. Ahora, cuando hay un
efecto en el campo visual, este defecto es un signo que casi siempre
indica que algo está mal, aunque ese algo no necesariamente
es glaucoma. El problema puede deberse a desprendimiento de retina,
esclerosis múltiple, un nervio óptico con alguna
alteración ya en el nacimiento o una variedad de otras
condiciones. Sin embargo, un campo visual reducido es más
un signo de glaucoma que la presión intraocular sobre 21
mm Hg. La figura 1 muestra un trazado de un campo visual que indica
un defecto bastante típico de glaucoma.
Daño del nervio óptico
Los tejidos que pueden dañarse en el glaucoma son la córnea,
el iris, el lente, la retina y, más importantemente, el
nervio óptico. Las alteraciones del nervio óptico
pueden manifestarse de distintas formas en pacientes con glaucoma.
Una de las más importantes es una depresión con
forma de cuenca del nervio óptico llamada en copa, que
puede ser detectada al mirar en el ojo.
El nervio óptico en copa es uno de los signos más
importantes de la presencia de glaucoma. Si bien, el hecho de
que una persona tenga el nervio óptico en forma de copa
no implica necesariamente que tenga glaucoma, generalmente mientras
mayor sea la copa, más posibilidades de que tenga glaucoma.
La figura 2 muestra un nervio óptico sin signos de glaucoma.
La figura 3A muestra un nervio óptico de un paciente con
presión intraocular elevada pero un nervio óptico
que aún se ve sano. Figura 3B muestra el mismo nervio después
de que ha sido dañado por la presión y se ha vuelto
en copa. Figura 4 muestra un nervio en copa y con hemorragias.
Síntomas
Signos como la presión intraocular elevada, la reducción
del campo visual y el nervio óptico en copa son señales
que alertan al médico de que algo no está bien.
Síntomas son señales para el paciente y también
para el médico. Son, en muchas formas, más importantes
que los signos, porque muestran que lo que sea que esté
pasando está afectando la salud del paciente. Y mantener
o mejorar la salud del paciente es la primera tarea del médico.
Así, los síntomas son tremendamente importantes.
Aunque no siempre sean indicadores sensibles de glaucoma, sobre
todo de glaucoma inicial, son habitualmente altamente específicos
y siempre deben ser considerados cuidadosamente.
Dolores de cabeza que se producen durante la lectura o al ir a
lugares oscuros, especialmente si se asocian a visión borrosa
o halos, son fuertemente sugerentes de glaucoma. Visión
borrosa y dolor en los ojos luego del ejercicio vigoroso sugieren
otro tipo. Pobre percepción de colores y dificultad para
ver de noche indica la posibilidad de otra variedad. Conciencia
de que la visión de una parte de los objetos falta, por
ejemplo, la primera letra de las palabras, es un indicador de
que algo está mal, tal vez degeneración macular,
tal vez glaucoma u otra cosa. En cualquier caso, todos estos síntomas
requieren una explicación.
Uno de los más importantes síntomas de glaucoma
es la sensación del deterioro de la visión. Esta
sensación general puede indicar simplemente que la persona
necesita nuevos lentes o que tiene catarata, sin embargo, puede
ser algo más serio, como glaucoma.
Importancia del cambio
Tal vez lo más importante a evaluar para diagnosticar glaucoma
es que se haya producido un cambio. Si la presión intraocular
ha aumentado es razón para preocuparse. Si el campo visual
es menor de lo que solía ser, habitualmente algo está
mal. Si la copa en el nervio óptico ha crecido, casi con
certeza es un signo de glaucoma. Por último, si el paciente
nota que no ve tan bien como solía, glaucoma puede ser
la casa.
La probabilidad de que haya glaucoma aumenta en relación
a la prominencia de estos distintos signos y síntomas de
los distintos tipos de glaucoma. Estos signos y síntomas
alertan al paciente y al médico de la posibilidad d encontrarse
en presencia de un glaucoma, indican probabilidades.
Saber que la probabilidad de glaucoma es alta es obviamente un
paso crucial hacia un tratamiento apropiado. Aunque un diagnóstico
simplemente de “glaucoma”, que no dice nada de su
causa o del curso clínico probable de la enfermedad en
un individuo en particular no es casi de ayuda para decidir un
tratamiento apropiado.
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Figura
2
Un nervio óptico (área circular central) sin
signos de copa, como se demuestra por el área relativamente
pequeña de blanco dentro del círculo mayor.
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Figura
3A
No obstante la elevada presión intraocular, el nervio
óptico de este ojo aún se ve sano.
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Figura
3B
El mismo nervio óptico, después de que se
ha producido daño por la alta presión intraocular,
mostrando ahora signos de nervio en copa, como lo demuestra
el área blanca más grande en el centro.
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Figura
4
Un ojo con el nervio significativamente en copa, así
como hemorragia, como lo demuestra el área oscura
pequeña en el lado superior derecho de la porción
blanca central.
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