Terapia Láser para Glaucoma
Traducción: Dr. Eduardo Labbe, MD
Revisión Técnica: Dr. João F. Lopes, MD
Hay varios tipos de glaucoma. Clasificamos el tipo de glaucoma
según la causa del bloqueo en el drenaje del líquido.
Los dos siguientes son, por mucho, los más frecuentes y
son los tipos principales de glaucoma tratados con cirugía
láser.
Glaucoma por Cierre Angular
Este tipo de glaucoma, que corresponde al 10% de todos los glaucomas
en los Estados Unidos, ocurre cuando el ángulo entre la
córnea (la ventana transparente del ojo) y el iris (la
parte colorida del ojo) es estrecho. En todos los ojos, el líquido
ocular encuentra resistencia al paso desde la cámara posterior,
detrás del iris, a la cámara anterior, por delante
de él. Esta resistencia al avance del flujo del líquido
causa una presión levemente aumentada detrás del
iris que lo empuja hacia delante. En ojos con ángulos estrechos
no hay suficiente espacio entre el iris y el drenaje del ojo.
El abombamiento anterior del iris, debido a la presión
por detrás de él, bloquea el drenaje y aumenta así
la presión intraocular. Se usa un láser para realizar
un pequeño agujero en el iris, llamado iridotomía,
que permite que el líquido fluya desde la porción
posterior a la anterior del iris sin resistencia. Eliminar la
presión aumentada detrás del iris permite que éste
se aleje nuevamente del drenaje. Algunos iris, especialmente aquellos
pigmentados café oscuro, son más gruesos que los
demás y pueden requerir más de un procedimiento
para asegurar una abertura permanente. En la primera consulta
postoperatoria, al examinar la iridectomía para evaluar
el bloqueo o la curación, es posible determinar si es necesario
realizar más láser.
El procedimiento láser toma poco tiempo y es asombrosamente
no doloroso. El paciente siente el impacto del láser como
una palmada suave sobre el ojo. Éste es notorio pero no
causa dolor. Después de terminar la cirugía, la
mayoría de los pacientes se preguntan por qué se
preocuparon la noche previa.
Si la iridotomía se realiza antes de que ocurra algún
episodio de bloqueo del drenaje por el iris, el paciente generalmente
queda curado de este tipo de glaucoma. Ocasionalmente, un arrollamiento
elevado del iris lo mantiene peligrosamente cerca del drenaje,
siendo necesario un medicamento u otro procedimiento láser
llamado gonioplastía. Debido a que de todas formas puede
haber otros tipos de glaucoma en etapas posteriores de la vida,
aparte del glaucoma por cierre angular, siguen siendo necesarios
los exámenes oculares periódicos.
Glaucoma Crónico de Ángulo Abierto
Este es el tipo de glaucoma más frecuente. Uno de cada
diez adultos mayores de raza negra y uno de cada cincuenta adultos
mayores blancos tiene glaucoma de ángulo abierto. Es poco
común en blancos antes de los cincuenta años y en
raza negra antes de los cuarenta.
En ojos con drenaje normal de líquido, éste sale
del ojo a través de una estructura fina con forma de colador,
denominada malla trabecular antes de entrar a un canal que lleva
el líquido a venas fuera del ojo. En el glaucoma de ángulo
abierto, esta estructura con forma de colador es bloqueada por
depósitos, producto del envejecimiento anormal del ojo.
El bloqueo progresivo causa gradualmente un lento aumento en la
presión en un período prolongado, causando daño
al nervio óptico.
Dado que no hay síntomas que lleven al paciente a consultar,
puede ocurrir un daño severo del nervio óptico antes
de que el paciente se de cuenta de que algo está mal. Eventualmente
el daño del nervio óptico se demostrará en
el examen de campo visual como áreas de menor percepción
visual. Dado que la mayoría del daño por glaucoma
ocurre antes de que el paciente consulte a un médico, las
consultas periódicas al oftalmólogo permiten que
el glaucoma sea descubierto en una etapa temprana. En la mayoría
de los casos, la presión ocular puede ser controlada en
forma adecuada con medicamentos. Cuando los fármacos ya
no mantienen la presión lo suficientemente baja para prevenir
mayor daño al nervio óptico, se considera el uso
de terapia láser. Hemos visto que la cirugía láser
en pacientes apropiados disminuye la presión intraocular
en promedio 25 a 35%, con un máximo de disminución
de la presión aproximadamente a las 4-6 semanas de la cirugía
láser. Los pacientes que mejor responden son los mayores
de 60 años, que tengan una coloración café
en su drenaje que permita la absorción de la luz del láser
y tengan como diagnóstico un glaucoma primario de ángulo
abierto, glaucoma de tensión normal, glaucoma pseudoexfoliativo
o glaucoma pigmentario.
La cirugía láser para glaucoma de ángulo
abierto se denomina trabeculoplastía y significa realizar
quemaduras microscópicas en la malla trabecular. Una teoría
sobre el mecanismo de este tratamiento es que cuando el haz del
láser toca un área de tejido, ese tejido encoge.
Esto a su vez abre los agujeros del drenaje inmediatamente adyacentes
a las quemaduras, permitiendo que más líquido salga
del ojo. Otra teoría es que la lesión de la misma
quemadura por láser estimula células de la malla
trabecular que eliminan los desechos acumulados que han estado
bloqueando el drenaje.
La cirugía láser no cura el glaucoma de ángulo
abierto. Debería ser vista como agregar otro fármaco
potente a los medicamentos que el paciente ya está usando.
Ocasionalmente, una o más de las gotas que el paciente
ha estado usando puede suspenderse después de una trabeculoplastía,
pero no es lo habitual. Si la cirugía láser es efectiva,
la magnitud de disminución de la presión intraocular
va disminuyendo lentamente con el correr del tiempo. Queda poco
efecto en la mayoría de los pacientes después de
tres a cinco años. En pacientes que obtuvieron un efecto
relativamente largo de su trabeculoplastía original, el
procedimiento puede repetirse una vez. Sin embargo, la disminución
de la presión intraocular la segunda vez no será
tan importante como se vio inicialmente.
¿Qué Ocurre Después De La Cirugía
Láser?
Inmediatamente después del procedimiento se usan gotas
para disminuir la inflamación y bajar la presión
del ojo. Al paciente se le pide esperar por aproximadamente una
hora después del láser, de modo que el ojo pueda
ser evaluado en busca de cualquier efecto secundario. Es habitual
que la visión esté ligeramente borrosa y que el
ojo esté algo irritado por un día luego del procedimiento.
Debido a que el ojo no es abierto en los procedimientos láser
comentados aquí, no es necesario limitar ninguna actividad
en el postoperatorio. Luego de la cirugía, se les indica
a los pacientes continuar con sus medicamentos para glaucoma habituales
y usar una gota adicional para prevenir la inflamación.
Esta nueva gota debe usarse cuatro veces al día por cinco
a siete días. Puede usarse junto con las gotas para glaucoma
siempre que se dejen pasar diez minutos entre dos gotas distintas.
Se programa una consulta de seguimiento aproximadamente una semana
después de la cirugía láser.
Se deben seguir cuidadosamente todas las instrucciones a fin
de obtener los mejores resultados. Si tiene alguna duda después
de leer esto, por favor consulte a su médico.
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