El Tratamiento para Glaucoma no Debe Ser Tomado a la Ligera
Dr. George L. Spaeth
Traducción: Dr. Gonzalo Varas, MD
Revisión Técnica: Dr. João F. Lopes, MD
Millones de personas usan gotas para tratar su glaucoma y en la
mayoría de los casos estas gotas no causan problemas serios.
Pero los medicamentos usados para tratar el glaucoma han causado
infartos al corazón, impotencia, muerte por detención
de la respiración, falta de producción de células
de la sangre, desprendimiento de retina, falla renal, crecimiento
de las pestañas y muchos otros problemas igual de importantes.
Los pacientes deben saber esto.
Problemas menos serios como fatiga, olvidos, ojos rojos, mal
sabor en la boca, dificultad respiratoria y espasmos intestinales
ocurren de rutina en gente que usa medicamentos para el glaucoma.
De hecho, más de dos tercios de los usuarios de medicamentos
para el glaucoma tendrán algún efecto secundario.
En la mayoría de los casos los efectos secundarios son
tolerables y son un precio aceptable por los beneficios que se
obtienen. Pero para que este sea el caso los pacientes deben conocer
los problemas y los beneficios para poder decidir si los beneficios
valen los riesgos potenciales.
Como Trabajan las Gotas
Las gotas contienen sustancias que tienen efectos poderosos: adrenalina
(afecta al corazón y los vasos sanguíneos), pilocarpina
(hace que las glándulas secreten y que los músculos
del ojo, intestino y vejiga se contraigan), beta-bloqueadores
(hacen que la respiración sea más difícil
y bajan la presión sanguínea) e inhibidores de la
anhidrasa carbónica (deprime una de las enzimas presente
ampliamente en el cuerpo), etc, etc.
Poner una gota en el ojo no es como gotear agua en la piel. La
superficie del ojo tiene abundantes vasos sanguíneos pequeños,
por lo que las sustancias puestas en el ojo son rápidamente
absorbidas directamente al torrente sanguíneo. Por el contrario,
al tomar una píldora, ésta debe pasar por el estómago
al intestino y luego al hígado donde muchas veces es cambiada
o detoxificada. Poner una gota en el ojo afecta más directamente
que tomar una píldora a los vasos sanguíneos, corazón,
cerebro y otros tejidos del cuerpo.
¿Se Puede Evitar el Daño?
Uno de los principios que se enseña a los médicos
es “primum non nocere” o “en primer lugar, no
dañar”. Fue enseñado hace 2.500 años
y es enseñado aún hoy día, aunque es un principio
cada vez más difícil de cumplir.
Virtualmente, cualquier acción que lleve a cabo un médico
u otra persona tiene múltiples efectos, algunos de los
cuales son dañinos. Disciplinamos a un niño porque
queremos su bien, pero hay cierto daño involucrado en toda
medida disciplinaria. Nosotros “dañamos” nuestra
capacidad de hacer lo que queramos al poner fondos destinados
al entretenimiento en una cuenta bancaria o, visto de otro modo,
nosotros dañamos nuestra cuenta bancaria (necesaria para
nuestro bienestar futuro) al usar fondos para entretenernos. Nosotros
dañamos árboles frutales y viñedos al podarlos
en forma extrema para que den mejor fruta.
El principio está obvia y elegantemente expresado en el
antiguo símbolo chino del círculo subdividido, siendo
una parte el yin y otra el yang, indicando que hay aspectos contrastantes
en todo lo que existe, incluyendo, para efectos de esta discusión,
los tratamientos médicos (Figura). No hay “ganancia”
en un aspecto sin que haya “pérdida” en otro.
Por ejemplo, existe el daño potencial incluso en algunos
de nuestros tratamientos más seguros, como utilizar leche
para tratar úlceras estomacales. Si se toma mucha leche,
sobre todo junto con antiácidos, se pueden producir cálculos
en el riñón.
Así, es prácticamente imposible “no dañar”,
el desafío es “hacer que el castigo calce con el
crimen”. Mientras que la meta teórica es “no
dañar”, en la práctica, tanto el médico
como el paciente deben darse cuenta que deben aceptar algunos
riesgos si quieren obtener beneficio.
La antigua figura china yin-yang simboliza la armonía
fundamental de los opuestos. La parte oscura (el yin) simboliza
los aspectos femeninos, oscuros receptivos y “negativos”;
y la parte clara (el yang) los aspectos masculinos, claros, agresivos
y “positivos”. La figura del yin-yang indica que los
aspectos del yin y el yang son totalmente dependientes uno del
otro: sin oscuro no hay claro, sin claro no hay oscuro. El punto
oscuro en el claro y el punto claro en el oscuro indican que nada
es completamente yin ni completamente yang. El enfoque tradicional
chino en salud y en la vida en general, es intentar mantener el
equilibrio entre el yin y el yang. En contraste, el enfoque típicamente
occidental es intentar asegurar la “victoria” de lo
“positivo” por sobre lo “negativo”.
La mayoría de las personas están consientes del
riesgo de una cirugía, a veces al extremo de preferir no
someterse a algo que podría ser de ayuda. La mayoría
son consientes de los riesgos asociados al uso de píldoras
e inyecciones. Unos pocos, incluidos doctores, reconocen que pequeñas
gotas son capaces de causar grandes problemas. Si el paciente
estuviera consciente de que la gota que usaba día a día
podría ser la causa de que se quedara dormido cada vez
que se sentaba o de que tuviera inexplicablemente dolorosos cólicos
intestinales, se podría haber dirigido la atención
adecuadamente a la causa.
En este punto, el paciente podría decidir aguantar el
cansancio o el cólico intestinal como un costo tolerable
de la preservación de su visión. Pero, al menos,
tanto el doctor como el paciente entenderían la causa del
cansancio o del cólico intestinal, eliminando la necesidad
de exámenes diagnósticos y otros tratamientos potencialmente
más dañinos.
Los pacientes preguntan en algunos casos a qué tipo de
efectos adversos les deben poner atención. Diferentes clases
o familias de drogas tienden a tener un grupo similar de efectos
adversos. Pero cada individuo es único como persona y reacciona
de manera única a cada droga. Así, aunque es útil
pensar en los beta-bloqueadores como “inhibidores”,
enlenteciendo el corazón, haciendo que la gente se canse,
haciéndolos pensar no tan bien y disminuyendo la presión
sanguínea, ocasionalmente la gente puede tener efectos
muy distintos en respuesta a los beta-bloqueadores, por ejemplo,
alza de presión sanguínea.
Gotas y la Relación Médico-Paciente
Mientras el doctor debe estar atento a los efectos adversos asociados
a un medicamento en particular, la mayoría de los problemas
pueden ser causados por uno de los medicamentos que la persona
está usando. Especialmente si algunos tipos de síntomas
se inician poco tiempo después de haber iniciado el medicamento,
es lógico atribuir los síntomas a ese medicamento.
Como se mencionó previamente, no sólo los efectos
adversos serios son un problema. Por supuesto que es motivo de
preocupación si la persona comienza con un sarpullido en
todo su cuerpo o pierde el control de su vejiga. Pero la gente
nota estos problemas y suela mencionárselos al médico.
Los problemas menos notorios son comunes y son realmente preocupantes,
porque habitualmente se pasan por alto. Por ejemplo, en respuesta
a una pregunta como “ha sentido cansancio” es común
recibir como respuesta “sí, pero es que me estoy
poniendo viejo”. O en respuesta al comentario “parece
que ha bajado de peso” el paciente frecuentemente dice “sí,
pero es que ahora vivo solo y no cocino bien”. Estas pueden
ser dificultades poco importantes en un inicio, pero rápidamente
se transformarán en un problema mayor si no son reconocidos.
Tomar un riesgo de forma adecuada es esencial para una vida productiva
madura, saludable y alegre. Las personas consideradas “competentes”
por el sistema legal tienen el derecho de tomar decisiones que
afecten su bienestar. El principio de consentimiento informado
es una vía por la cual la sociedad protege a la gente de
que otras personas tomen equivocadamente decisiones por ellos.
Una de las responsabilidades que le corresponden al médico
es entregar la suficiente información como para que la
persona pueda tomar una decisión según por su bien.
Los médicos, como todo el mundo, se enfocan en el aspecto
de la vida que mejor manejan. Los oftalmólogos saben de
los ojos y qué los daña y tienen como primera prioridad
preservar la salud del ojo y la visión. El paciente individual
se enfoca en lo que cree que es mejor para sí mismo. Las
metas y prioridades individuales pueden diferir de aquellos que
intentan asesorar o ayudar al individuo, aún cuando el
ayudante sea sincero. El paciente individual debe hacerse erudito
y tener un control adecuado sobre las decisiones que afecten su
bienestar.
Obteniendo los Mejores Resultados
El uso de cualquier gota para los ojos conlleva algún efecto
adverso. Éste puede ser tan mínimo como visión
borrosa temporal hasta tan severo como la muerte de la persona.
Como cada persona individual reacciona de manera única,
es imposible para el médico prever adecuadamente cómo
reaccionará una persona al medicarla. La conclusión,
por lo tanto, es que es imposible para el médico dar al
paciente información adecuada para que tome su propia decisión.
Pero existe una solución para este aparente dilema. El
médico puede ayudar al paciente a entender que es único
y su derecho y necesidad de tomar decisiones por sí mismo.
Como los efectos adversos no se pueden predecir adecuadamente,
es esencial que el paciente sepa esto, para que esté alerta
sobre los distintos tipos de efectos adversos posibles y pueda
transmitir al médico sus preocupaciones, para que se genere
una discusión sobre si es posible que el medicamento esté
causando la preocupación y cuál sería el
siguiente paso para obtener la información necesaria que
permita tomar una decisión informada sobre qué hacer
a continuación: debe discontinuarse el medicamento, debe
modificarse, debe se sustituido por un nuevo medicamento, debe
continuarse, cuales son los riesgos de suspender el medicamento,
cuáles son los posibles beneficios de suspender el medicamento,
etc.
Actualmente hay numerosas medicinas altamente efectivas para
tratar el glaucoma. Para algunos pacientes lo mejor es tratar
con medicinas, para otros los medicamentos deben complementarse
con otro tratamiento. Para otros el tratamiento del glaucoma es
mejor cumplido sin medicinas, ya sea porque existe otra aproximación
que parezca ser más exitosa o porque los efectos adversos
causados por las medicinas no se justifican en virtud de los potenciales
beneficios.
En toda situación la decisión más apropiada
resulta de un diálogo abierto, honesto y continuo entre
el doctor y el paciente.
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