Trabeculectomía
Por Richard P. Wilson
Traducción: Dr. Eduardo Labbe, MD
Revisión Técnica: Dr. João F. Lopes, MD
Una manera de aliviar la presión peligrosamente alta en
un ojo con glaucoma es hacer un nuevo drenaje en el ojo, un bypass
para el drenaje natural bloqueado. Este es un procedimiento quirúrgico,
llamado trabeculectomía. Tiene la forma de una “válvula
en aleta” en la parte superior del ojo, en la porción
blanca debajo del párpado superior. La presión ocular
se alivia porque el fluido puede drenar ahora a través
de la nueva válvula. La trabeculectomía se realiza
generalmente bajo anestesia local. Un anestesista administra medicamentos
intravenosos para relajar al paciente y disminuir la molestia
de las inyecciones de anestesia local. Una inyección de
anestésico local paraliza el ojo completamente de manera
que no se mueva ni sienta dolor durante la cirugía. Si
se prefiere, el anestesiólogo puede administrar anestesia
general, manteniendo al paciente dormido durante toda la operación.
La cirugía en si misma demora 35 minutos a una hora en
la mayoría de los casos.
Las ventajas de usar un anestésico local son:
- Menor dolor después de la cirugía si se usó
un anestésico local de larga duración
- No hay dolor de garganta debido al tubo de vía aérea
que se usa en la anestesia general
- Rápido regreso al nivel de alerta normal sin las náuseas
y sensación de abombamiento habituales después
de la anestesia general
- Menor riesgo que la anestesia general, especialmente en pacientes
mayores o con problemas de salud
La anestesia general se reserva habitualmente para niños,
pacientes con gran ansiedad en relación a la cirugía
y pacientes seniles o con problemas de lenguaje que les impedirá
hablar con el personal de anestesia.
Existen dos problemas principales con una trabeculectomía.
Si el cirujano realiza un agujero de todo el espesor del ojo para
drenar el fluido, en los primeros días después de
la cirugía puede drenar demasiado fluido y la presión
puede caer a cero. Al ojo le resulta difícil ajustarse
a esto y frecuentemente se producen complicaciones. Con el fin
de prevenir estos problemas, se realiza un flap (solapa) de esclera
(la capa externa blanca del ojo) sobre el agujero de drenaje,
limitando la cantidad de fluido que sale del ojo después
de la cirugía. Esto generalmente reduce la presión
al interior del ojo de manera controlada y permite que el ojo
se ajuste a la menor presión. Sin embargo, el cuerpo responde
a cualquier herida de la misma manera. Trata de sanarla. Si el
paciente cicatriza de manera muy intensa y genera mucho tejido
cicatricial, el flap se sellará sobre el agujero de drenaje
y la presión en el ojo aumentará nuevamente requiriendo
volver a usar gotas y eventualmente tabletas para controlar su
presión. Si la “válvula de flap” se
sella completamente y el nuevo drenaje falla completamente, entonces
el paciente vuelve al punto de partida. El ojo generalmente no
ha perdido visión, pero lo hará a menos que se disminuya
la presión. En esta situación, se suele realizar
otra trabeculectomía, agregando 5-FU o mitomicina, medicamentos
usados para frenar el proceso de curación. Si el cirujano
cree que el paciente puede cicatrizar demasiado rápido
por ser muy joven, de raza negra, tener inflamación intraocular
o haber tenido alguna cirugía ocular previa, entonces se
administra uno de estos medicamentos en la primera trabeculectomía.
Los resultados varían enormemente. Sin embargo, como regla
general, aproximadamente 50% de los pacientes con una trabeculectomía
tendrán presiones normales y no necesitarán medicamentos
por uno o más años después de la cirugía.
Si se agregan medicamentos, la tasa de éxito del procedimiento
es más del 90%.
El segundo problema más común se relaciona con
la salud del ojo. Debido a que el drenaje del ojo, la malla trabecular,
está bloqueada, el ojo necesita producir sólo una
cantidad limitada de fluido para mantener la presión alta.
Varios de los medicamentos usados antes de la cirugía disminuyen
la capacidad del ojo de producir fluido. Después de la
trabeculectomía, la parte del ojo que produce el fluido
debe ajustarse rápidamente a un drenaje ocular que ahora
es normal o algo más grande que lo normal y aumentar su
producción de fluido. En pacientes mayores, especialmente
si el ojo no está sano, éste puede no ser capaz
de realizar rápidamente estos ajustes. Entonces el equilibrio
entre el fluido producido y drenado se pierde; el nuevo drenaje
funciona bien, pero el ojo no está produciendo suficiente
fluido para mantener la parte anterior del ojo llena y comienza
lentamente a colapsar. En este caso hay varias opciones. Si el
ojo está produciendo una cantidad de fluido moderada, es
prudente observar y esperar un tiempo a que el ojo gradualmente
produzca más fluido y rellene la cámara anterior.
Si luego de varios días pareciera que esto no va a suceder,
el cirujano puede inyectar fluido para rellenar la cámara
anterior del ojo. Frecuentemente es necesario drenar fluido de
entre las capas del ojo a fin de dejar espacio para que se llene
la cámara anterior. Esta re-estructuración de la
cámara anterior del ojo a menudo lo estimula a retomar
una producción de fluido más normal.
El flujo de fluido a través del drenaje nuevo es crítico.
La incisión en el ojo se comportaría como una incisión
en la pierna u otro lugar y sanaría pronto si no fuera
por la presión del fluido empujando a través del
agujero y manteniéndolo abierto. Es por esto que si pasan
varios días sin un flujo adecuado, el drenaje cicatrizará
rápidamente. Cuando el fluido nuevamente se produzca a
una velocidad normal, el drenaje será muy pequeño
o estará completamente cerrado y la presión intraocular
aumentará.
Después de la cirugía se usan gotas para relajar
el músculo del ojo, prevenir una infección y retrasar
la cicatrización. Estas son importantes en el cuidado postoperatorio
y a menudo pueden lograr una gran diferencia en el éxito
del procedimiento. Los resultados de la cirugía de trabeculectomía
varían enormemente y generalmente dependen tanto de la
respuesta del cuerpo frente a la cirugía, como por ejemplo,
la inflamación que lleva a curación o cicatrización
excesiva, como de la técnica quirúrgica.
Una trabeculectomía o, en otras palabras, un procedimiento
de filtración controlada, permite que fluido de la cámara
anterior del ojo (humor acuoso), escape en forma gradual a través
de un pequeño agujero en la pared el ojo (esclera) cubierto
por un flap o solapa delgada del tejido del propio paciente. La
acumulación resultante de fluido fuera de la esclera empuja
la capa más externa del ojo (conjuntiva), delgada y transparente,
formando la llamada ampolla. El humor acuoso drena desde esta
área hacia las venas y vasos linfáticos.
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